¿Reina caída?


Marion Jones ha confesado. Durante su carrera deportiva se dopaba. Enorme sorpresa piensan algunos. Con cinco medallas en Sidney 2000, e incontables preseas en mundiales, y campeonatos americanos, "la Jones" se consagró como una de las más grandes de todos los tiempos.

¿Cuáles son los motivos que le han llevado a contar todo esto? ¿Por qué ahora? No lo sabemos. Lo que si parece claro es que las consecuencias serán devastadoras para la reina de la velocidad.

El COI pretende retirarle todas sus medallas Olímpicas, y la IAAF, quiere hacer lo mismo con los entorchados mundiales. Además en EEUU están dispuestos a hacerle devolver los premios económicos. Los hipócritas del COI tienen la intención de rehacer las clasificaciones de Sidney 2000. Fantástica idea. Los oros de Jones, pasarán a manos de Ekatherine Thanou, atleta Griega que ha prtagonizado sonados escándalos de dopaje. Quizás el COI también la descalifique a ella y entregue el premio a la tercera. Olviden todo lo que vieron hace siete años, ahora los resultados serán otros, borren los videos con finales mundiales, es más, olviden todo lo que hayan visto en cualquier acontecimiento deportivo, los señores de traje con despacho pueden decidir que nada sucedió realmente, que todo fue producto de su imaginación. De ahora en adelante cuando vean una semifinal de 100 lisos, no pasen por alto el nombre de los que caen eliminados, alguno de ellos puede ser medalla con el paso del tiempo.

Estamos perdiendo el juicio. Que Jones no obró bien lo sabemos todo, pero de qué manera funciona el deporte de élite también. Nunca dió positivo, no lo olvidemos. Ha proclamado que se dopó, ¿Y qué?. Hoy en día casi habría que premiar su sinceridad, más que lapidarla mediáticamente como se está haciendo. ¿Merece Thanou el oro por no ser tan valiente como Jones?¿Por callar lo que todos sabemos? Si Jones no fue pillada in situ no debe tener más sanción que la moral. Inventar clasificaciones siete años después no contribuye sino al descredito del deporte de élite. ¿Con precedentes como este se atreverá algún otro deportista a confesar que usó la química para mejorar su rendimiento?. La moraleja que habrán sacado de todo esto es que liberar la conciencia les puede salir muy caro. Mejor callar y esperar, quien sabe, quizás así su plata se convierta en oro con el paso de los años.

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