Luces y sombras
Tourmalet y Hautacam mostraron por fin las verdaderas fuerzas de cada uno. Nos enseñó que Cobo va para sorpresa, que Schleck está madurando, que Evans no está tan fino, que Riccó es humano y Menchov frío y calculador, que Sastre está en su línea y sobretodo que Valverde y Pereiro sufrieron mal de altura.
Lección del CSC. En el momento de la verdad demostró ser el mejor equipo. Con Voigt y Cancellara en plan locomotora cazaron al fugado Di Gregorio, y de paso remataron a Valverde. Sastre ordenó tirar para hundir a Valverde y Pereiro, una lástima que no hiciera lo mismo en 2007 cuando Landis cabalgaba en solitario con 8 minutos de ventaja. Lo de ayer sonaba más a viejas rencillas que a estrategia.
Me detendré nuevamente en Valverde, muchos pueden pensar, no sin razón, que el murciano ocupa en este humilde blog más espacio que el que su clasificación merece. Además es un fenómeno extensible a la prensa nacional. Alejandro tiene carisma, es un ganador, un ciclista con un talento especial, por eso nos llega tanto. En nuestra cultura de vueltómanos esperamos siempre de él que gane un Tour. No parece que vaya a ser este el año. Lo de Pereiro me duele aún más. Parece haber encontrado al abrigo de Valverde la excusa perfecta para borrarse del mapa. Un ganador de Tour como él no puede estar supeditado a un líder, es un alma libre, un valiente, espero que encuentre su camino, tiempo hay, esto no ha hecho más que comenzar.
Miro la clasificación, los 10 primeros en apenas 2 minutos. De todos ellos no se me ocurre un solo nombre que no vaya a tener un mal día en lo que resta. Todavía hay mucho por escribir en este Tour, mal harían algunos ,por lejos que estén, en borrarse de la pelea.
Nuevos tiempos viejos espíritus
Anda el Tour descabezado, sin patrón, sin un tirano que mande tirar a su equipo y someta a los valientes. Para quienes sufrimos durante tantos años el avasallamiento de Armstrong y sus carteros este desmadre nos suena raro. Clamábamos libertad y por fin la tenemos.
La primera etapa pirenaica no nos ha aclarado nada. Evans, el líder virtual, no sabemos si fruto de su caída o ya por costumbre, no asomo la cabeza en toda la jornada. De su equipo nada se supo. El líder real Kirchen, camufló su amarillo en mitad del grupo. Valverde, titubeante durante las subidas, sigue siendo hoy por hoy una incógnita. Todos los nombres importantes aguantaron en el primer grupo, al que haríamos mejor en denominar pelotón, pues no recuerdo una etapa de montaña con tanta gente en cabeza.
Pese a todo se pueden sacar algunas conclusiones de la etapa. La primera es que Caisse déparge tiene de largo el mejor (y único) bloque para controlar la carrera, y ayer, aunque tarde, se dieron cuenta de que le estaban sirviendo la carrera a otros. La segunda, que Pereiro está con ganas, como un galgo esperando a que le suelten la correa.
Mención aparte merece Ricco, ayer invocó viejos espíritus. No siento una especial simpatía por este corredor, pero cuando atacó, violento, letal, agarrado en la parte baja del manillar, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Lo imaginé sin casco y pañuelo al viento. Ricco, quizás sin saberlo, cerró una herida, la de los aficionados que esperábamos que Pantani nos regalara un último ataque, nunca lo hizo, pero ayer envió un emisario. Fue un homenaje al ciclismo, al aficionado, al más grande. Ricco es un corredor de otra época, el Tour no es su prioridad, pierde minutadas en las cornos, y seguramente nunca haya estado en un túnel del viento. Su ciclismo es el de los artistas, imprevisible, por inspiración, genial.
Hoy las cartas quedarán al descubierto, ya no vale la cara de póker. Hautacam nos mostrará a los verdaderos líderes. Sabremos si Ricco se conforma, sin Evans se recuperá de los golpes, si Valverde finge, o si Pereiro está tan bien como nos parece, y además Kirchen, Sastre, Menchov, los Schleck…
La primera etapa pirenaica no nos ha aclarado nada. Evans, el líder virtual, no sabemos si fruto de su caída o ya por costumbre, no asomo la cabeza en toda la jornada. De su equipo nada se supo. El líder real Kirchen, camufló su amarillo en mitad del grupo. Valverde, titubeante durante las subidas, sigue siendo hoy por hoy una incógnita. Todos los nombres importantes aguantaron en el primer grupo, al que haríamos mejor en denominar pelotón, pues no recuerdo una etapa de montaña con tanta gente en cabeza.
Pese a todo se pueden sacar algunas conclusiones de la etapa. La primera es que Caisse déparge tiene de largo el mejor (y único) bloque para controlar la carrera, y ayer, aunque tarde, se dieron cuenta de que le estaban sirviendo la carrera a otros. La segunda, que Pereiro está con ganas, como un galgo esperando a que le suelten la correa.
Mención aparte merece Ricco, ayer invocó viejos espíritus. No siento una especial simpatía por este corredor, pero cuando atacó, violento, letal, agarrado en la parte baja del manillar, un escalofrío recorrió mi cuerpo. Lo imaginé sin casco y pañuelo al viento. Ricco, quizás sin saberlo, cerró una herida, la de los aficionados que esperábamos que Pantani nos regalara un último ataque, nunca lo hizo, pero ayer envió un emisario. Fue un homenaje al ciclismo, al aficionado, al más grande. Ricco es un corredor de otra época, el Tour no es su prioridad, pierde minutadas en las cornos, y seguramente nunca haya estado en un túnel del viento. Su ciclismo es el de los artistas, imprevisible, por inspiración, genial.
Hoy las cartas quedarán al descubierto, ya no vale la cara de póker. Hautacam nos mostrará a los verdaderos líderes. Sabremos si Ricco se conforma, sin Evans se recuperá de los golpes, si Valverde finge, o si Pereiro está tan bien como nos parece, y además Kirchen, Sastre, Menchov, los Schleck…
Viva Luis León, viva el ciclismo, viva el Tour
Permítanme una licencia, voy a felicitar a la organización del Tour, sí, a esa que dejó fuera a Contador. Al césar lo que es del césar. El diseño de la primera semana es una obra de arte, una joya que perdurará en la memoria de todos los que estamos disfrutando de un ciclismo de altísimo nivel. No estoy en contra de las llegadas al sprint, pero si de que se produzcan durante una semana seguida, poniendo a prueba nuestra pasión por este deporte.
La fuga del día tenía como actores a tres españoles, Jufré, el guerrero de la Fuente, y Luis León. Con ellos un compañero incómodo, Nibali. En el pelotón la tensión se podía cortar con un cuchillo. Aguantaron hasta el último puerto, allí un grupo de elegidos daba caza a los fugados justo al coronar, excepto a De la Fuente, a quien el ciclismo acabará recompensando, que duró unos metros más. En el descenso a unos 8 de meta, Pereiro y Samuel Sánchez amenazaban con atacar, pero no fueron ellos sino Luis León, con las fuerzas que le quedaban, y un chorro de clase se lanzó en un descenso heroico aprovechando la vigilancia entre los gallos. Nadie pudo con él. Tuvo tiempo de disfrutar, de escuchar los aplausos de un público entregado, de acordarse de los suyos, en fin, que ganó como todos hemos soñado hacer alguna vez.
La imagen del vencedor, abrazado con Valverde y con Pereiro nada más cruzar la meta fue emocionante. Eran gestos sinceros, todos rebosando felicidad. El Caisse d´eparge es un equipo con mayúsculas, esperemos que Únzue sepa ver esta virtud, y que se dé cuenta de que en el cuerpo a cuerpo con Evans será difícil vencer. Que vuelva el ciclismo de pizarra!
Insisto en que veo a Pereiro muy bien, además tiene una ventaja, no necesita ser el más fuerte para dar la campanada. La sombra de Valverde le cobija, y ya se sabe, a quien a buen árbol se arrima….
La fuga del día tenía como actores a tres españoles, Jufré, el guerrero de la Fuente, y Luis León. Con ellos un compañero incómodo, Nibali. En el pelotón la tensión se podía cortar con un cuchillo. Aguantaron hasta el último puerto, allí un grupo de elegidos daba caza a los fugados justo al coronar, excepto a De la Fuente, a quien el ciclismo acabará recompensando, que duró unos metros más. En el descenso a unos 8 de meta, Pereiro y Samuel Sánchez amenazaban con atacar, pero no fueron ellos sino Luis León, con las fuerzas que le quedaban, y un chorro de clase se lanzó en un descenso heroico aprovechando la vigilancia entre los gallos. Nadie pudo con él. Tuvo tiempo de disfrutar, de escuchar los aplausos de un público entregado, de acordarse de los suyos, en fin, que ganó como todos hemos soñado hacer alguna vez.
La imagen del vencedor, abrazado con Valverde y con Pereiro nada más cruzar la meta fue emocionante. Eran gestos sinceros, todos rebosando felicidad. El Caisse d´eparge es un equipo con mayúsculas, esperemos que Únzue sepa ver esta virtud, y que se dé cuenta de que en el cuerpo a cuerpo con Evans será difícil vencer. Que vuelva el ciclismo de pizarra!
Insisto en que veo a Pereiro muy bien, además tiene una ventaja, no necesita ser el más fuerte para dar la campanada. La sombra de Valverde le cobija, y ya se sabe, a quien a buen árbol se arrima….
Estación de Super Besse. Sexta etapa.
La picadura de la cobra.
Ya lo decíamos, Ricco daría que hablar. La cobra, escondida entre tanto favorito, apareció en el momento preciso, su picadura fue letal. Me alegro por Saunier, llevaban años buscando una victoria como esta.
De Valverde, segundo, podemos sacar dos conclusiones. La positiva, superó a todos sus rivales, además es lícito pensar que la caída está superada. Por otro lado, el final era hecho a su medida, tanto que resulta sospechoso que no haya ganado. Sé que le exigimos mucho, pero nadie duda de que Valverde al 100% es imbatible en una llegada como ésta.
Ya lo decíamos, Ricco daría que hablar. La cobra, escondida entre tanto favorito, apareció en el momento preciso, su picadura fue letal. Me alegro por Saunier, llevaban años buscando una victoria como esta.
De Valverde, segundo, podemos sacar dos conclusiones. La positiva, superó a todos sus rivales, además es lícito pensar que la caída está superada. Por otro lado, el final era hecho a su medida, tanto que resulta sospechoso que no haya ganado. Sé que le exigimos mucho, pero nadie duda de que Valverde al 100% es imbatible en una llegada como ésta.
A todas estas Kirchen es el nuevo líder, sin ser favorito claro, parece más sólido que Schumacher, quien se cayó a 400 metros, confirmando nuestras sospechas de ayer, en el Tour el peligro acecha.
Entre los supuestos favoritos algunos se dejaron algo más que segundos, un pedacito de autoestima. Cunego, enorme en la crono, cedió medio minuto en un final donde también era favorito. Andy Schleck 45, aunque según Rjis, sólo “viene a aprender”.
Me llamó la atención Pereiro, hagamos memoria, el único ganador del Tour presente en carrera (Landis cuanto daño hiciste). Si se reencuentra a si mismo, no en lo físico, sino en lo espiritual, puede ser el tapado del Tour. Que tiemblen los aficionados a la siesta, éste es de los que ataca a la hora de comer.
Evans a lo suyo, ayer tercero, siempre a rueda, puede que gane el Tour, pero de glamour anda escaso.
El Domingo llegará la montaña de verdad, mientras tanto, mañana los franceses probarán fortuna
El peligro acecha
En el Tour el peligro acecha en todo momento. Ataques despiadados, abanicos, puertos míticos, incluso vampiros. Andábamos crecidos, con tanto repecho y finales inéditos que ya casi nos habíamos olvidado de que en la primera semana del Tour el objetivo es sobrevivir. Un reflectante nos puso en vilo. Valverde al suelo. Según el afectado no padece nada grave, “chapa y pintura”. Admito que me preocupé, no sólo por el susto, sino porque empecé a temer que al Tour Valverde le haya caído en desgracia. Sí, porque hay corredores que año tras año chocan con el Tour sin que nunca se llegue a saber muy bien por qué. Espero que esto se quede sólo en anécdota.
De la etapa poco que contar, se confirma que en el pelotón hay algunos con grandes dotes matemáticas. Como de costumbre fuga de franceses, que parecen haber asumido que es ahí donde único pueden disfrutar de protagonismo. Con extrema crueldad, el pelotón les dió caza a 500 metros de meta, excepto a un heroico Vogondy, que enfundado en el maillot de campeón francés se negó a capitular y fue devorado por los sprinters a 50 metros de la gloria. En la batalla de fieras, Cavendish confirmó el relevo generacional, ahora él es el más veloz. Freire tiró al palo.
La etapa de mañana, hoy si lo estás leyendo el Jueves, nos dará vidilla, los nuestros deben asomar la cabeza. Me dice un amigo que esta etapa es para Valverde sí o sí. Sobre el papel pocas veces se vio un ganador tan evidente, si no media una fuga, Kirchen, o el propio líder también pueden estar ahí. Que haya favoritos tan claros puede provocar que algún “outsider”, ojo con Samuel Sánchez, aproveche la coyuntura. No se lo pierdan, esto promete.
El Ferrari sorprendió al Tren.
Tras lo visto en la crono de hoy no me extraña que Carlos de Andrés y Perico Delgado confundieran a Steffan Schumacher con el 7 veces campeón de Fórmula uno. El de Gerolsteiner parecía subido a uno de los míticos monoplazas de Maranello. Mentiría si no me confesara sorprendido por la victoria del teutón. Schumacher es una especie de Valverde (luego hablaremos de él) a la alemana. Tras la exhibición de hoy creo que es capaz de salvar el maillot el Jueves, si bien tras el fin de semana debería desaparecer de la parte noble de la general.
La sorpresa del día fue Cancellara. El tren Suizo no podía trasmitir mejor sensación, maillot de campeón del mundo y derroche de potencia a cada pedalada pero ayer no fue suficiente, su quinto puesto, nos deja a todos los “entendidos” con el culo al aire. Pekín le jusifica.
Entre la aristocracia, varias cosas a destacar. Evans, en su línea, sin ruido, fue el mejor de los favoritos, eso si excluimos a Kirchen, en un momento dulce de forma y séptimo el año pasado.
A partir de ahí, Menchov (enrabietado), Pereiro, “los Schleck”, Samuel, Sastre y Cunego en un puño se pueden considerar indemnes.
En la página de sucesos encontramos dos heridos graves. Zubeldia 3.22. y Ricco 4.08. Del primero no espero mucho, pertenece a la asociación nacional de la siesta, en cuyos estatutos se prohíbe explícitamente atacar bajo ninguna circunstancia . El segundo es de la estirpe de italianos impredecibles, a buen seguro que hablaremos algún día de él.
Y Valverde, que ciclista, yo creo que nos enamora porque con él nunca sabemos lo que va a pasar, es de la escuela periquista. Friamente es un buen resultado, 1.06 con Evans antes de comenzar el Tour lo habríamos firmado todos. Con el resto la diferencia es mínima. Mantengamos la calma, ni el Sábado era un Ferrari, ni hoy es el R28. El Jueves volverá a ser portada, espero que para bien, claro.
Por lo demás Feillou (un clon de Pepoli, yo me entiendo) paseó (nunca mejor dicho) el amarillo para regocijo de los franceses, que una tarde más inundaron la carretera para dotar al Tour se ese aire especial que ninguno alcanzamos a describir.
La sorpresa del día fue Cancellara. El tren Suizo no podía trasmitir mejor sensación, maillot de campeón del mundo y derroche de potencia a cada pedalada pero ayer no fue suficiente, su quinto puesto, nos deja a todos los “entendidos” con el culo al aire. Pekín le jusifica.
Entre la aristocracia, varias cosas a destacar. Evans, en su línea, sin ruido, fue el mejor de los favoritos, eso si excluimos a Kirchen, en un momento dulce de forma y séptimo el año pasado.
A partir de ahí, Menchov (enrabietado), Pereiro, “los Schleck”, Samuel, Sastre y Cunego en un puño se pueden considerar indemnes.
En la página de sucesos encontramos dos heridos graves. Zubeldia 3.22. y Ricco 4.08. Del primero no espero mucho, pertenece a la asociación nacional de la siesta, en cuyos estatutos se prohíbe explícitamente atacar bajo ninguna circunstancia . El segundo es de la estirpe de italianos impredecibles, a buen seguro que hablaremos algún día de él.
Y Valverde, que ciclista, yo creo que nos enamora porque con él nunca sabemos lo que va a pasar, es de la escuela periquista. Friamente es un buen resultado, 1.06 con Evans antes de comenzar el Tour lo habríamos firmado todos. Con el resto la diferencia es mínima. Mantengamos la calma, ni el Sábado era un Ferrari, ni hoy es el R28. El Jueves volverá a ser portada, espero que para bien, claro.
Por lo demás Feillou (un clon de Pepoli, yo me entiendo) paseó (nunca mejor dicho) el amarillo para regocijo de los franceses, que una tarde más inundaron la carretera para dotar al Tour se ese aire especial que ninguno alcanzamos a describir.
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