El Ferrari sorprendió al Tren.
Tras lo visto en la crono de hoy no me extraña que Carlos de Andrés y Perico Delgado confundieran a Steffan Schumacher con el 7 veces campeón de Fórmula uno. El de Gerolsteiner parecía subido a uno de los míticos monoplazas de Maranello. Mentiría si no me confesara sorprendido por la victoria del teutón. Schumacher es una especie de Valverde (luego hablaremos de él) a la alemana. Tras la exhibición de hoy creo que es capaz de salvar el maillot el Jueves, si bien tras el fin de semana debería desaparecer de la parte noble de la general.
La sorpresa del día fue Cancellara. El tren Suizo no podía trasmitir mejor sensación, maillot de campeón del mundo y derroche de potencia a cada pedalada pero ayer no fue suficiente, su quinto puesto, nos deja a todos los “entendidos” con el culo al aire. Pekín le jusifica.
Entre la aristocracia, varias cosas a destacar. Evans, en su línea, sin ruido, fue el mejor de los favoritos, eso si excluimos a Kirchen, en un momento dulce de forma y séptimo el año pasado.
A partir de ahí, Menchov (enrabietado), Pereiro, “los Schleck”, Samuel, Sastre y Cunego en un puño se pueden considerar indemnes.
En la página de sucesos encontramos dos heridos graves. Zubeldia 3.22. y Ricco 4.08. Del primero no espero mucho, pertenece a la asociación nacional de la siesta, en cuyos estatutos se prohíbe explícitamente atacar bajo ninguna circunstancia . El segundo es de la estirpe de italianos impredecibles, a buen seguro que hablaremos algún día de él.
Y Valverde, que ciclista, yo creo que nos enamora porque con él nunca sabemos lo que va a pasar, es de la escuela periquista. Friamente es un buen resultado, 1.06 con Evans antes de comenzar el Tour lo habríamos firmado todos. Con el resto la diferencia es mínima. Mantengamos la calma, ni el Sábado era un Ferrari, ni hoy es el R28. El Jueves volverá a ser portada, espero que para bien, claro.
Por lo demás Feillou (un clon de Pepoli, yo me entiendo) paseó (nunca mejor dicho) el amarillo para regocijo de los franceses, que una tarde más inundaron la carretera para dotar al Tour se ese aire especial que ninguno alcanzamos a describir.
La sorpresa del día fue Cancellara. El tren Suizo no podía trasmitir mejor sensación, maillot de campeón del mundo y derroche de potencia a cada pedalada pero ayer no fue suficiente, su quinto puesto, nos deja a todos los “entendidos” con el culo al aire. Pekín le jusifica.
Entre la aristocracia, varias cosas a destacar. Evans, en su línea, sin ruido, fue el mejor de los favoritos, eso si excluimos a Kirchen, en un momento dulce de forma y séptimo el año pasado.
A partir de ahí, Menchov (enrabietado), Pereiro, “los Schleck”, Samuel, Sastre y Cunego en un puño se pueden considerar indemnes.
En la página de sucesos encontramos dos heridos graves. Zubeldia 3.22. y Ricco 4.08. Del primero no espero mucho, pertenece a la asociación nacional de la siesta, en cuyos estatutos se prohíbe explícitamente atacar bajo ninguna circunstancia . El segundo es de la estirpe de italianos impredecibles, a buen seguro que hablaremos algún día de él.
Y Valverde, que ciclista, yo creo que nos enamora porque con él nunca sabemos lo que va a pasar, es de la escuela periquista. Friamente es un buen resultado, 1.06 con Evans antes de comenzar el Tour lo habríamos firmado todos. Con el resto la diferencia es mínima. Mantengamos la calma, ni el Sábado era un Ferrari, ni hoy es el R28. El Jueves volverá a ser portada, espero que para bien, claro.
Por lo demás Feillou (un clon de Pepoli, yo me entiendo) paseó (nunca mejor dicho) el amarillo para regocijo de los franceses, que una tarde más inundaron la carretera para dotar al Tour se ese aire especial que ninguno alcanzamos a describir.
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