El peligro acecha



En el Tour el peligro acecha en todo momento. Ataques despiadados, abanicos, puertos míticos, incluso vampiros. Andábamos crecidos, con tanto repecho y finales inéditos que ya casi nos habíamos olvidado de que en la primera semana del Tour el objetivo es sobrevivir. Un reflectante nos puso en vilo. Valverde al suelo. Según el afectado no padece nada grave, “chapa y pintura”. Admito que me preocupé, no sólo por el susto, sino porque empecé a temer que al Tour Valverde le haya caído en desgracia. Sí, porque hay corredores que año tras año chocan con el Tour sin que nunca se llegue a saber muy bien por qué. Espero que esto se quede sólo en anécdota.

De la etapa poco que contar, se confirma que en el pelotón hay algunos con grandes dotes matemáticas. Como de costumbre fuga de franceses, que parecen haber asumido que es ahí donde único pueden disfrutar de protagonismo. Con extrema crueldad, el pelotón les dió caza a 500 metros de meta, excepto a un heroico Vogondy, que enfundado en el maillot de campeón francés se negó a capitular y fue devorado por los sprinters a 50 metros de la gloria. En la batalla de fieras, Cavendish confirmó el relevo generacional, ahora él es el más veloz. Freire tiró al palo.

La etapa de mañana, hoy si lo estás leyendo el Jueves, nos dará vidilla, los nuestros deben asomar la cabeza. Me dice un amigo que esta etapa es para Valverde sí o sí. Sobre el papel pocas veces se vio un ganador tan evidente, si no media una fuga, Kirchen, o el propio líder también pueden estar ahí. Que haya favoritos tan claros puede provocar que algún “outsider”, ojo con Samuel Sánchez, aproveche la coyuntura. No se lo pierdan, esto promete.

 

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