Estación de Super Besse. Sexta etapa.


La picadura de la cobra.

Ya lo decíamos, Ricco daría que hablar. La cobra, escondida entre tanto favorito, apareció en el momento preciso, su picadura fue letal. Me alegro por Saunier, llevaban años buscando una victoria como esta.

De Valverde, segundo, podemos sacar dos conclusiones. La positiva, superó a todos sus rivales, además es lícito pensar que la caída está superada. Por otro lado, el final era hecho a su medida, tanto que resulta sospechoso que no haya ganado. Sé que le exigimos mucho, pero nadie duda de que Valverde al 100% es imbatible en una llegada como ésta.

A todas estas Kirchen es el nuevo líder, sin ser favorito claro, parece más sólido que Schumacher, quien se cayó a 400 metros, confirmando nuestras sospechas de ayer, en el Tour el peligro acecha.

Entre los supuestos favoritos algunos se dejaron algo más que segundos, un pedacito de autoestima. Cunego, enorme en la crono, cedió medio minuto en un final donde también era favorito. Andy Schleck 45, aunque según Rjis, sólo “viene a aprender”.

Me llamó la atención Pereiro, hagamos memoria, el único ganador del Tour presente en carrera (Landis cuanto daño hiciste). Si se reencuentra a si mismo, no en lo físico, sino en lo espiritual, puede ser el tapado del Tour. Que tiemblen los aficionados a la siesta, éste es de los que ataca a la hora de comer.

Evans a lo suyo, ayer tercero, siempre a rueda, puede que gane el Tour, pero de glamour anda escaso.

El Domingo llegará la montaña de verdad, mientras tanto, mañana los franceses probarán fortuna

 

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