Eurobasket.


Es conocida por todos mi pasión hacia el deporte de la canasta, pero quienes me rodean saben que no hay palabras para describir lo que siento por ese grupo de virtuosos a los que descubrí una tarde de verano de 1999. Hoy, dos días después, y ya con la cabeza algo más fría puedo afirmar sin miedo a caer en el abismo de la exageración, que ésta ha sido de largo la mayor decepción deportiva de mi vida.

no voy a entrar a analizar los porqués de la derrota, ni mucho menos a subirme al carro de los ventajistas (la mayoría futboleros) especialistas en encontrar culpables. No lo haré porque no tengo absolutamente nada que reprocharles. Se dejaron la vida sobre la cancha. vertieron hasta la última gota de sangre . Cargaron sobre sus hombros la presión de un país que les creía ganadores con sólo calzarse las zapatillas.

Confieso que fue duro ver como peleaban cada balón mientras nos dabamos cuenta de que el físico les había abandonado. Uno tras otro caían exhaustos sobre el parquet a la par que avanzaban los minutos. Acusaban el esfuerzo brutal (físico y mental) que supuso la batalla con Grecia,el sobrepeso de llevar una mochila extremadamente pesada que portaba la ilusión de un país, y por qué no decirlo, el desgaste de atender a las autoridades y famosos de turno.


No hay consuelo para esta derrota. No nos duele tanto por haber jugado en casa, ni por tener la certeza de que somos de largo el mejor equipo del campeonato, sino porque este grupo consigue involucrarnos a todos . Cuando Calderón defendía a Holden, todos lo haciamos con él. Cuando Gasol se jugó el último tiró cada uno de nosotros lo lanzó con él. Y por qué no decirlo, cuando Pau tiraba los tiros libres también sentiamos la presión y se nos agarrotaba la muñeca.


No hemos dejado pasar una ocasión. Esta generación ha engrandecido su leyenda, incluso diría que más que si hubiése ganado el oro. Los mitos se forjan con victorias épicas, pero también con derrotas crueles.Aún quedan horizontes por conquistar, batallas que dejarán pequeña la de Madrid. Medallas por lograr. Estoy seguro de que ellos se volverán a juntar el próximo verano. Nos invitarán acompañarles en un nuevo viaje de final incierto, tan bonito como el de Japón, o tan dramático como el de Madrid. Yo desde luego no vacilaré, Aceptaré.

 

1 comentarios:

  1. Anónimo said,

    Todos estamos muy afectados por la derrota, pero sin lugar a dudas has sabido expresar perfectamente el pesar que sentimos por la derrota de la selección, pero esto es otra de las cosas que hace grandes a esta generación de jugadores, el que tras ganar una plata nos haga sentir tristes en lugar de emocionados es la muestra del talento que tienen.

    on 18 de septiembre de 2007 a las 18:06